Postales de una visita

Postales de una visita

de Guillermo Imsteyf

Un llamado al celular un viernes muy temprano.

Un abrazo sostenido en la puerta de un congreso.

Una caminata por Corrientes, libros usados, horarios de teatro.

Un ciclo de cine, un documental de una directora checa.

Una pizza mitad jamón y morrones, mitad roquefort en un restaurante que queda en una esquina.

Una mañana de sábado. Unos mates a orillas de la cama.

Una tarde de fiaca, de palabras, de partido por tevé.

Una noche de trasnoche ―una de terror en el cine.

Un domingo con medialunas. Unos bifes al mediodía.

Una tarde de sol, pero con arrebatos de viento.

Una caminata a la caza de Platón ―pero «caza» con zeta―.

Un apresuramiento de último momento.

Un arribo exageradamente puntual.

La tarde que se hizo gris, aquel viento que se hizo tormenta.

 

Pareciera como si los días bailotearan, como si hicieran zigzag entre las horas, cada vez que mi papá viene a visitarme.

* * *

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