El peculiar encanto de la pashmina verde
de Guillermo Imsteyf
Tu última
carta he leído con reiteración
detenimiento,
reiteración, detenimiento
entre huecos
y espacios, de frente y de perfil
por encima,
al revés y debajo de la tinta.
Musa, un día
te irás sin dar adiós ni razones
y yo con el
pescuezo atorado en la pregunta
sin
ilustrarme si al fondo oscuro de mis ojos
diste con una
runa cantando un mal presagio.
Algo roto hay
en mí dentro, una letra sin su pata
y así voy
manoteando la luz como un ciego
a la espalda
de tan queda y veloz multitud
No quiero
invitarte a hacernos carne y así perdernos
mentir sobre
recordarnos para siempre cuando
sabido es que
el olvido queda mucho más cerca.
* * *
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